El punto Eichmann
Heidegger, lo calculable e incalculable.
Autora: Andrea Moro
El hombre del futuro (no muy lejano) será como Eichmann (13/04/2024)
Adolf Eichmann es el modelo del hombre del futuro, ¿A qué me refiero? Estoy queriendo decir, que aquel hombre, es la muestra de cómo puede ser un hombre que se convierte por completo en OBJETO, objectum. Es uno de los miedos anticipados por Heidegger.
Aquel funcionario, Eichmann, del régimen nazi, fue estudiado por una gran cantidad de profesionales de todos los ámbitos, con el objetivo de poder entender por qué mató a miles de personas.
Como si no fuera poco el horror que ya había cometido, hubo que agregársele el horror de encontrarse con que este hombre era un hombre común y corriente en su vida por fuera del trabajo. Era un hombre amado por sus vecinos, un excelente marido y padre de familia. ¿Cómo una persona que tiene una vida ordinaria, sin nada que sobresalga de lo común, puede tener una desviación tal como la de llevar adelante un genocidio? Esta situación es aún más desconcertante, ya que nos desorienta a la hora de elegir las personas que nos rodean.
Éste hombre dijo que había llevado el genocidio nazi adelante, por haber seguido las órdenes de su superior. ¿Qué falta en aquella frase? Falta lo humano, desde mi punto de vista, esta frase se la puede adjudicar a una computadora. A un aparato que responde órdenes, que no tiene sentimientos, emociones, reflexiones.
El avance indiscriminado de la ciencia y la tecnología está objetalizando al hombre. El hombre se está convirtiendo en objeto, y del sujeto sabemos cada vez menos. Heidegger consideraba que el ser humano puede interpretar la realidad a partir de lo calculable, es decir, todo lo que sea medible, cuantificable, estudiable desde la matemática, los algoritmos, etc. Y por otro lado, lo incalculable, aquí entra lo propiamente humano. En lo incalculable entra nuestra forma de ser, nuestras emociones, nuestras incoherencias, nuestros deseos. La ciencia se esfuerza enormemente por capturarla, pero no es posible. No es posible predecir como el hombre va a reaccionar, como se va a sentir, cada individuo es diferente. No es posible decir que todas las personas que vivieron determinado hecho, en consecuencia tienen determinadas conductas. Esto desespera al hombre. El amor no es medible. No se puede controlar la angustia, la ciencia logró dormirla, pero no controlarla. Los psicofármacos duermen a las personas para que no se vean ni las tristezas, ni las ansiedades, ni las angustias. Esto no quiere decir que los psicofármacos sean “malos”, quiere decir que sirven para tratamientos acompañados de un trabajo psicológico, el problema de la actualidad, es que las personas los utilizan sólo para bajar los síntomas, sin ocuparse realmente de solucionar el origen del problema. La utilización de los psicofármacos va en la vía de objetalizar al hombre lo más posible, para que no se note que somos humanos.
El peligro real que tenemos hoy en día, es creer que sólo tenemos la posibilidad de interpretar la realidad a partir de lo objetivo, de la ciencia, de lo cuantificable. Corremos el riesgo de llegar al punto Eichmann. Corremos el riesgo de convertirnos en una máquina, en destruir lo propiamente humano. Heidegger pensaba que el conflicto está en pensar que sólo podemos interpretar la realidad a partir de lo calculable. Lo incalculable no sólo es otra manera de interpretarla, sino que es el camino por el cual vamos a poder encontrar lo verdadero, la Alétheia.