¿Por qué un ANÁLISIS LACANIANO?
¿Por qué empezar un análisis lacaniano?
Para empezar, nosotros utilizamos el término “análisis” y no “terapia”. Principalmente porque es importante para nuestra corriente teórica, diferenciarnos de lo que es una terapia tradicional o psicoterapia.
El psicoterapeuta en grandes rasgos considera que sabe lo que el paciente tiene que hacer y cómo va solucionar su problema. Antes de recibir al paciente, ellos siguen programas de cómo actuar y cómo vivir generalmente de manera rígida y buscan principalmente hacer desaparecer el síntoma o la preocupación actual (llamamos síntomas al problema que hace al paciente querer buscar un tratamiento, pueden ser ataques de pánico, miedos, ansiedades, depresión, incertidumbre con su proyecto de vida, etc).
El análisis lacaniano, basado también en el psicoanálisis freudiano, descubrió que los síntomas por los que vienen los pacientes a una consulta, son en verdad un problema superficial, que enmascara un problema interno y más profundo.
Muchos de mis pacientes han venido luego de solucionar sus síntomas con psicoterapias breves, porque luego de un tiempo los síntomas vuelven, y lamentablemente, vuelven más feroces. ¿Por qué pasa esto? Porque los síntomas tienen una función de defensa. Es decir, eso de lo que tanto te quejas y te molesta, en realidad fue la herramienta que tuvo tu psiquismo para ponerte al resguardo de una situación. Esta situación está ligada al trauma constitutivo que tiene cada persona, y es por esto que nosotros no te vamos a decir jamás, cómo debes hacer las cosas, ni qué decisiones tienes que tomar en tu vida. El análisis lacaniano, está destinado a develar realmente cuál es el trauma de cada uno, y en ese proceso, el mismo paciente, va rearmando una defensa nueva para poder vivir la vida.
Entonces, como se darán cuenta, es un proceso profundo, singular, artesanal e íntimo. Digo artesanal, porque el analista que acompaña al paciente, está al lado para darle un sostén a la persona, para poder hablar de las cosas que no puede hablar en ningún otro lado, simplemente porque hay muchas cosas que nos dan vergüenzas y no las queremos decir. A partir de tu propio discurso, se armará, se creará una nueva forma de funcionar. El ser humano se resguarda porque tiene miedo. El problema es que nuestras defensas psíquicas se construyen en la infancia, y en consecuencia, terminan siendo precarias para la vida adulta.
El analista lacaniano acompaña a la persona a reconstruir su vida, a lograr un verdadero conocimiento de uno mismo y a disfrutar verdaderamente de la vida.