¿Existe Papá Noel?
La importancia de los rituales y las fiestas.
Autora: Andrea Moro
Mamá, ¿papá Noel existe?
Ésta pregunta me hizo mi hija hace poco. Es la primera navidad que pasamos en París, y la emoción por ver toda la ciudad decorada, no evitó recapitular sobre el asunto trascendental para un niño de si : existe o no papá Noel.
A su pregunta respondí:
– No lo sé, pero debe haber alguna razón por la cual todo el mundo (occidental y católico) decide festejar la navidad.
Ella suspiró profundamente y me sonrió con gran satisfacción, sospecho que entendió que lo más importante por ahora, es disfrutar de esta fiesta que nos une.
Qué difícil es responder a las preguntas de los niños, porque atrás de cada pregunta, se encuentra un aparato psíquico en proceso de constitución, todo un mundo de percepciones que el día de mañana serán las puertas de la percepción de un adulto. El lenguaje de los padres y posteriormente el de las personas que rodean a cada niño, son el material del que se sirve el sujeto para su advenimiento, para su comprensión y realización. Cuando armamos las fiestas de navidad, a los padres se nos viene a la mente la pregunta de por qué debemos mentir y crear toda un show a nuestros hijos. Algunos tienen la suerte de no preguntárselo, pero otros, nos encontramos en la tarea de darle sentido a lo que hacemos.
Un filósofo surcoreano, Byung Chul-Han, en su libro: “La desaparición de los rituales”, habla de la diferencia entre lo que son las fechas festivas como la navidad, y lo que son los “eventos”. Éstos últimos, los eventos, hacen referencia a lo que sobreviene repentinamente, se caracterizan por una temporalidad eventual. “Es azarosa, eventual y no vinculante” (Han, 2020), teniendo un predominio esta forma de vincularse, designando el alma de las sociedades actuales. Cada vez se pierden más los rituales, las fiesta y los eventos toman un lugar preponderante.
Por el contrario, según el autor, los rituales y las fiestas son vinculantes y “enlazadores”. Las fiestas religiosas terminan generando un fuerte impacto identificatorio sobre las personas y las comunidades. La posibilidad de tener un fecha específica a la cual las personas asisten, se encuentran con sus familiares o sus amigos, obliga a generar una pausa en la vida rutinaria, un respiro a la cotidianidad, que cada vez es más dura.
Lamentablemente, nos encontramos con una realidad social desalentadora, hay cada vez más niños y adolescentes con depresión, con problemas de comportamiento, con problemas de atención. Padres desbordados de trabajo y preocupaciones económicas. Brechas de desigualdad económica cada vez más grande. Sin ir muy lejos, tomo el siguiente recorte del año 2020, del diario France24 que anunció:
“El número de casos de “trastornos depresivos” casi se duplicó entre finales de septiembre y principios de noviembre, al pasar de 11% a 21%, según los datos de Salud Pública publicados el 19 de noviembre. La agencia de salud también resalta que “los aumentos más importantes se observan en particular entre los más jóvenes (+16 puntos entre los jóvenes de 18 a 24 años)”. (France 24, 2020)
Es Francia quien lidera el ranking según otros estudios, y esto se lo puede ver con claridad en la cantidad de jóvenes que recibo a diario. Cito el artículo:
“A escala europea, Francia y Alemania lideran el ranking con un porcentaje de jóvenes diagnosticados del 24%, seguidos por Reino Unido, que presenta una tasa del 20%”. (Vera, 2021)
El tejido social se ve fuertemente corrompido por las nuevas formas de comunicación. Las redes sociales nos traen grandes ventajas, pero lo que no se logra medir con exactitud, son las consecuencias que acarrean. El abuso de las redes sociales ha generado en un gran número de adolescentes: la depresión, síndromes de déficit atencional con hiperactividad, insomnio, disminución de horas de sueño, disminución del rendimiento académico, entre otras.
“La investigación ha demostrado que los adultos jóvenes que utilizan las redes sociales tienen tres veces más probabilidades de sufrir depresión, lo que pone a una gran parte de la población en riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas” (Utah, 2023).
En conclusión, las enfermedades de salud mental están aumentando y un factor que impacta fuertemente es la hiper conectividad, el constante flujo de información y la extrema exposición de la imagen en las redes sociales. Las pantallas llevan a los adolescentes a aislarse de la realidad, y evitan procesos sociales que son fundamentales para el desarrollo de la identidad. La nueva cultura de la virtualidad está rompiendo las bases que permiten hacer un lazo social, que permiten un sano desarrollo de la subjetividad. En este contexto, cuidemos el valor invaluable que tienen los festejos que permiten el encuentro y la esperanza de que haya una comunidad.
Les comparto la recomendación para los padres que busquen consejos de cómo regular el uso de las redes sociales con sus hijos:
Bibliografía
Han, B.-C. (2020). La desaparición de los rituales. Buenos Aires: Herder.
France 24. (27 de noviembre de 2020). Obtenido de https://www.france24.com/es/francia/20201127-francia-salud-mental-j%C3%B3venes-pandemia-covid19
Vera, J. (11 de Octubre de 2021). Planta Doce. Obtenido de https://www.plantadoce.com/entorno/salud-mental-uno-de-cada-cinco-jovenes-de-entre-15-y-24-anos-sufre-trastornos#:~:text=El%2019%25%20de%20los%20j%C3%B3venes,la%20Infancia%202021%20de%20Unicef.
Utah, H. U. (30 de enero de 2023). Health University of Utah. Obtenido de EL IMPACTO DE LAS REDES SOCIALES EN LA SALUD MENTAL DE LOS ADOLESCENTES: https://healthcare.utah.edu/healthfeed/2023/01/el-impacto-de-las-redes-sociales-en-la-salud-mental-de-los-adolescentes#:~:text=La%20investigaci%C3%B3n%20ha%20demostrado%20que,de%20pensamientos%20y%20comportamientos%20suicidas